Sentido común
September 5, 2009
House attack de Erwin Wurm, 2006.
“El sentido común es lo opuesto a la ironía”
( Richard Rorty, Contingencia, ironía y solidaridad)

House attack de Erwin Wurm, 2006.
“El sentido común es lo opuesto a la ironía”
( Richard Rorty, Contingencia, ironía y solidaridad)
Ayer soñé que venían artistas de Polonia a ver su exposición de la que yo era comisaria. Cuando justo iban a ver su pieza, me daba cuenta de la dramática situación; su obra era un filete de ternera que me acababa de comer.
Hoy he soñado que estaba en la inauguración y quería leer el catálogo de la exposición; no había nada escrito de lo que mandamos a impreta y todo el texto se encontraba en la parte de atrás de un reloj.
Ultimamente mis sueños son tan nítidos que me planteo hacer un registro de los próximos 15 días.
Porque ya llega.
No te salves.
.
No te quedes inmóvil al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca.
.
No te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer lo párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo.
.
Pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el jubilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo
(Mario Benedetti)
La niña que con quince se creía mayor tomó este poema como referente. Con el paso del tiempo creyó haber visto caer una a una todas sus utopías.
Había olvidado que ésta, aún, permanece en pie.
A los que piensan que no se puede, que somos demasiado jóvenes, que sólo con enchufes se consigue, que el trabajo y las ganas no cuentan.
A todos ellos, en el aniversario de mi blog y con una sonrisa enorme, les digo que se equivocan.
¿Suena utópico?
Beatriz Alonso y Victoria Gil-Delgado han ganado Inéditos 2009.

Henry de Toulouse-Lautrec vestido de payaso, hacia 1894.
Si uno ha de exponerse que sea siempre con máscara.
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Castillo de naipes, Jean Simeon Chardin (1735)
Parece que siempre hay que luchar para mantenerlo todo en pie pero quizá no sean tan malas las consecuencias.
La tensión se acaba cuando todo cae.

El Baile de san Vito es una enfermedad neurológica rara, inflamatoria degenerativa del sistema nervioso central (encéfalo y médula espinal), no progresiva.
Comporta un trastorno del movimiento a menudo de comienzo insidioso, de duración limitada, que se caracteriza por movimientos sin propósito aparente, involuntarios, y no repetitivos, que terminan por desaparecer sin dejar secuelas neurológicas.
Algunas veces los síntomas son muy leves, y origina solo alteraciones psíquicas transitorias como la irritabilidad, inquietud, inestabilidad emocional.
(…)
De esta rara enfermedad solo se conocen 1000 casos de los cuales 20 pertenecen a Mexico.
(Wikipedia)
Uno de ellos fue Andy Warhol, qué curioso.

Azotea del Círculo de Bellas Artes de Madrid. Foto de eltercero.
Amanece en Madrid. La única ventaja de la polución es la intensidad que añade a sus amaneceres. La ciudad arde preludiando el caos, el fin, en el comienzo del día. Es bonito.
Nunca amanece en silencio, es cierto, pero le falta poco. Eso supone que un porcentaje elevado de habitantes no percibamos el ruido al cantemplarlo, lo cual es extraordinario.
No quiero que Madrid despierte. Si de mi dependiese, hoy dejaría a los quiosqueros ordenando sus periódicos, sin decidirse a abrir. Mi familia dormiría tranquila, las lavadoras yacerían muertas, los teléfonos ahorcados. Mi café no se acabaría nunca. No se me cansaría la vista delante del ordenador. No perturbaría a nadie con mi voz, ni escucharía a nadie.
Hoy no vería ninguna luz navideña. Pasearía por la calle San Mateo con el color naranja deslumbrando mis retinas. Con frío, metería las manos en los bolsillos. Ya en Fuencarral, las tiendas cerradas verían cómo paso, con los ojos hinchados, indiferente a sus ruegos. En esa zona de Madrid la mirada no depende de ti. El ritmo no es el tuyo y menos en diciembre. Las luces de los bajos te gritan con violencia, direccionando tu perfil.
Pero hoy, al llegar a la Gran Vía, me fijaría por primera vez en sus tejados, observaría en lo alto sus esculturas cobardes, sus dioses suicidas, que cuentan hasta tres sin atreverse a saltar.
Sin prisa, me sentaría en un banco del centro. Mis pensamientos invadirían el espacio con nitidez. Al escucharme, sentiría quizá miedo, pero me quedaría allí hasta el ocaso.

Joseph Beuys. Cómo explicarle los cuadros a una liebre muerta, 1965. (Véase con atención el rollo de fieltro de su lado y bajo su pie izquierdo)
Joseph Beuys combatió como piloto en la Segunda Guerra Mundial. Su avión se estrelló en Crimea y, a punto de morirse de congelación, fue salvado por unos nativos que lo cubrieron con grasa y fieltro. O eso cuenta la leyenda. Esos dos materiales los utilizará en numerosas ocasiones a lo largo de su trayectoria artística.
Las obsesiones iconográficas las puede sufrir cualquiera. Me explico, que luego mi grupúsculo de lectores considera que no soy clara. Cualquier persona puede tener un icono que se repite en su imaginario a lo largo de su vida, lo que no es otra cosa que la imagen que representa la obsesión. Es un elemento que aparece sin buscarlo, ya que es patológico y derivante de una clara frustración. Si vuelve a la imaginación (ese objeto, ese paisaje, esa persona) es porque no se ha conseguido acabar con él. Hablo de los sueños recurrentes, aunque son más interesantes incluso los que transcurren con los ojos abiertos. Las imágenes que se te cruzan, que no puedes evitar ver mientras lees un libro, viajas en metro o estas en el trabajo intentando aparentar ser una persona equilibrada y adulta.
Aquello que ni la memoria selectiva te ha conseguido borrar.

Esta soy yo en marrón, también como si fuera un sol morado, como si fuera una flor amarilla y como si fuera un tomate rojo (casi no se ve nada de tomate).
Esta obra es de Noelia. Me ha emocionado, de ahí que aparezca con sonrisa.