
Botellas Interactivas.
(Forever Living Products no. 3), 2008
Dependencias
Eulalia Valldosera.
MCARS, hasta el 20 de abril.
Otra vez en el metro, estoy cansada. Me pongo a pensar cuál fue la última vez que me desperté sin que mediara la odiosa alarma del móvil, ese sonido irritante, me encantaría despertarme con música, mañana lo cambio. Noto mi tripa en tensión y hoy es domingo lo que me hace pensar en úlceras y operaciones potenciales mientras soporto los frenazos del conductor, perdón, lo siento, no pasa nada. Llego a Atocha y sin prestar atención cruzo escaleras y pasillos, tengo tántas cosas que hacer… mañana lunes me organizo, me levanto pronto y saco tiempo. Llego al Reina sin que sus dimensiones me conmuevan lo más mínimo, sin que su gran cubierta roja consiga levantar mi visión dos centímetros del suelo. Una entrada por favor, dónde está la papelera. Entro en la exposición de Eulalia Valldosera. Mujer, feminista. Al entrar, la gente está transportando carros de la compra que proyectan imágenes al paso. A ver, concéntrate, esto cómo va, dónde estoy, en un aeropuerto, en un super, en la calle.
Hay que coger objetos, botes de detergente, la gente los está mirando, a veces escuchan historias ajenas, era de esperar. Me siento extraña. Los objetos los conozco, los toco, no son como los míos, pero me llevan a los míos, a mi casa.
Hay un bote de detergente en el que se oye algo, me lo acerco al oído. Una voz de mujer me da la bienvenida, me dice que tiene poder para borrar, que le diga cuál es la situación que no debía haber vivido, la persona que borraría de mi existencia. Después de la señal, ese nombre, esa situación se grabará en el bote de detergente para luego desaparecer. Despierto de golpe, noto las manos frías. Suena el aviso, no digo nada, dejo el bote en su sitio. Sigo el recorrido de la exposición pensando en la cantidad de silencios que se habrán grabado.