Unas cosas y otras

Shoe Shine Machine

January 31, 2009
Entrada de las categorías arte

En la estación de Móstoles Central hay una máquina limpiabotas colectiva. Mide 8 metros por lo que pueden estar 12 personas usándola al unísono y es totalmente gratuita. Aunque no tiene ninguna letrero que lo indique, la ha puesto el artista alemán Leopold Kessler (Munich, 1976). No hay mucha gente que la utilice porque, lógicamente, no se imaginan que pueda haber un servicio de esas características en su lugar de tránsito por excelencia, donde pasan cada día somnolientos y sin mirar.

La Confirmación

January 30, 2009
Entrada de las categorías arte, exposiciones


La confirmación. David Bestué/Marc Vives, 2008.
Centro de arte 2 de Mayo (Móstoles).
Hasta el 3 de mayo.
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No encontrarás ni la más mínima respuesta.

ajedrez

January 26, 2009
Entrada de las categorías arte


Marcel Duchamp y Eve Babitz, fotografía de Julien Wasser, 1963.

La joven se cansó de hacer de Venus, de ninfa y de bañista. Salío del marco con cuidado dejando atrás el paisaje desierto.
¿Que si le apetecía jugar? claro, ¿por qué no?

D’ailleurs, ce sont toujours les autres qui meurent…
(Epitafio, tumba de Marcel Duchamp en Rouen)

¿Pero Duchamp está muerto?

Los pies en la tierra

January 20, 2009
Entrada de las categorías arte, exposiciones

Cuando aire y nubes.
Exposición. Juan Zamora.
del 15 de enero hasta marzo
Sala Moriarty, Libertad 22, Madrid.

Los personajillos no merodean libres por el espacio de la sala. Son tan estúpidos (es muy significativo lo mal que me siento al insultarlos) que se ciñen a la línea del horizonte. Un trazo sencillo, más limpio que otras veces, los define. Son mínimas expresiones que esconden bajo su aspecto frágil e infantil un mundo extraño (los personajes son sexualmente ambiguos) que dejan una sensación, mezcla de ternura y desasosiego, que no te abandona en todo el recorrido. Hoy en día hay muchos artistas e ilustradores que optan por las formas infantiles para contar historias de adultos, lo que provoca que el choque visual vaya erosionándose hasta ser asimilado por el que los contempla. No obstante, Juan Zamora imprime a sus dibujos un estilo irónico y elegante muy personal, que es especialmente efectivo. Provoca curisidad y calma al principio e inquietud después; siempre esperas que vaya a pasar algo, algo que muchas veces no llega, que te deja sonriendo por las alocadas escenas pero nervioso, tragando saliva como un idiota.

Una leve brisa recorre la sala. El paseo del espectador provoca que se agite la llama de una vela, única iluminación de un pequeño habitáculo, lo que causa el movimiento de un dibujo junto con la consumición del cirio; nuevamente, el artista opta por una forma primaria para expresarse, como lo es el dibujo. Estas técnicas se mezclan con tecnología del momento, ya que el aire continúa moviendo las sombras de algunos dibujos por animaciones por ordenador. Esto provoca un juego de representaciones multiplicado produciendo que lo real se desdibuje tras la línea y la animación. Lo que parecía cómico, tierno e infantil se confunde, se aleja.

Por otro lado, la iconografía básica del artista ( la flor, la estrella, el pájaro) mezclado con la búsqueda de lo esencial en lo infantil y en descubrir el inconsciente adulto, llevan irremediablemente a Miró; de hecho el artista comenta que estos dibujos los hace en el momento en el que está a punto de dormirse, algo bastante surrealista a lo que yo, personalmente, no le doy ninguna importancia. Creo que esta exposición, que recomiendo sin dudarlo, más que basarse en esta actitud automática tiene detrás mucho trabajo y las ideas claras, propias de un hombre despierto.

Lo primero que haré cuando sea directora de un museo

January 11, 2009
Entrada de las categorías arte

Lo primero que haré cuando sea directora de un museo, no será organizar exposiciones con los mejores artistas del mundo, ni con los mejores comisarios. Tampoco será lo primero renovar el discurso expositivo rancio del anterior director con concursos y comunicación. No apostaré, primeramente, por artistas más jóvenes de entornos menos valorados por el mercado del arte. No intentaré cambiar la manera parcial o inexistente que tiene la gran mayoría de entender el arte contemporáneo, ni haré una obra social-educativa con los universitarios de Bellas Artes. Al llegar, no organizaré elocuentes conferencias de esas que te trastocan no sólo la percepción del arte, sino del mundo. Nada de todo eso.

Lo primero que haré será hablar con la empresa de auxiliares de sala. Mi tono será firme y pausado, aunque no me importará levantar la voz cuando lo considere preciso. Les explicaré que en mi museo no entrará ni una sola obra de arte, y menos de esas que hablan sobre injusticias o que tocan temas feministas o de género, hasta que cambien completamente su gestión. Que no se equivoquen, que mi museo no es de esos. Las auxiliares llevarán pantalones y jamás tacones ya que tienen que estar 8 horas de pie (creo que es de cajón). No veré a nadie llorar de fiebre en su puesto de trabajo por miedo a que le despidan. Tendrán compañeros hombres y los días de frío, cuando la calefacción no pueda con los inmensos espacios, o se cierra el museo o se ponen el abrigo más gordo que tengan. Y si viene el supervisor, y las ve con plumas y guantes, en cuanto empiece su inmundo discurso denigrante, le pararé yo. Al verme, me dedicará la sonrisa más falsa que en ese microsegundo consiga forzar y cambiará su tono por uno mucho más agudo, con los ojos mucho más achinados. Le diré, delante de las auxiliares, “se quedan como están. Quiero hablar con tu superior”.
Porque soy la directora.

Baile de san Vito

January 4, 2009
Entrada de las categorías arte, mis cosas

andy

El Baile de san Vito es una enfermedad neurológica rara, inflamatoria degenerativa del sistema nervioso central (encéfalo y médula espinal), no progresiva.

Comporta un trastorno del movimiento a menudo de comienzo insidioso, de duración limitada, que se caracteriza por movimientos sin propósito aparente, involuntarios, y no repetitivos, que terminan por desaparecer sin dejar secuelas neurológicas.

Algunas veces los síntomas son muy leves, y origina solo alteraciones psíquicas transitorias como la irritabilidad, inquietud, inestabilidad emocional.

(…)
De esta rara enfermedad solo se conocen 1000 casos de los cuales 20 pertenecen a Mexico
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(Wikipedia)

Uno de ellos fue Andy Warhol, qué curioso.

Beautiful Losers

January 2, 2009
Entrada de las categorías arte, exposiciones

Exposición Beautiful Losers
La Casa Encendida, hasta el 4 de enero.

A los 10 años me caí de espaldas patinando y me rompí la muñeca, a consecuencia de aquello me da miedo todo tipo de deslizamiento vertiginoso. Cumplo casi todas las normas cívicas y se puede decir que soy esa clase de persona que quizá en otro tiempo hubiera llevado monóculo. Pues bien, el otro día tuve la oportunidad de contemplar una exposición de Skaters y grafiteros, y no precisamente en un gueto o callejón oscuro. Supongo que cuando hace frío en Madrid “La Casa Encendida” es una opción inconsciente a tener en cuenta, aunque sólo sea por su nombre. Un chaval con su patín obtenía información, como lo hacía yo, en el pulcro mostrador de la entrada; era extraño.

Beautiful Losers contiene una contundente exposición de numerosos artistas etiquetados en la amplia denominación de “artistas urbanos”. Por supuesto, las distintas salas en las que se reparten las obras cumplen su función de descontextualizarlas o de administrarlas ese olor a formol o a disección que imprimen las intituciones artísticas al 90% del arte actual, lo que impide ver con claridad las diferentes piezas. Incluso la idea del “Skatepark Beautiful Losers”, esas rampas de acceso libre a los skaters ubicada en el patio, se tranformaba aquí en una inmensa pecera para la taciturna contemplación de las acrobacias ajenas. Bonita metáfora, el espectador y el skater separados por un enorme cristal. Al intentar comentar las obras allí expuestas, adjetivos como rebelde o espontáneo me vienen a la mente pero son rápidamente rechazadas por absurdas al estar dispuestas en paredes blancas y espacios perfectamente estudiados. Por ello esta exposición se considera más de documentación; las obras hablan de esa realidad sin tocarla en lo más mínimo y ni siquiera los skaters desafiando la gravedad pueden ocultarme esta obviedad. Aunque no hay que olvidar que la sensación de decorado es propia de la esencia ficcional del arte y está presente, en mayor o menor medida, en cada una de sus materializaciones.

Aparte de esa descontextualización insalvable, las obras contienen parte de lo que entiendo como esencia suburbana. Y los calificativos anteriormente desechados, son intercambiados por una idea que rondaba mi mente, pero nunca hasta la exposición había reflexionado conscientemente; se trata de la inocencia. El recorrido me hizo comprender que esas palabrotas rapeadas o pintadas en paredes ajenas, esas fotografías donde el riesgo, la música y el sexo se convierten en primordiales, desprenden una ingenuidad bella, que desactiva toda la dureza de carácter que aparentan esas miradas desafiantes.

Al principio comentaba lo alejada que me encuentro de esas tribus urbanas, pero es cierto que simpaticé con los retratados, sintiendo casi envidia. Porque más que acercarme a otro mundo al que no pertenezco, habla de la persona que nunca seré. Trata del hecho incontestable de que nunca haré una acrobacia subida en un patín, y que jamás sentiré el vértigo de montar una ola de dos metros, de que nunca formaré parte de una banda de raperos.

Aquella música me obliga a mover mi cuerpo al ritmo de los versos barriobajeros de algún cantante de rap, mientras me enfrenta a las opciones de vida que observo en la distancia.