obsesión iconográfica
November 28, 2008
Joseph Beuys. Cómo explicarle los cuadros a una liebre muerta, 1965. (Véase con atención el rollo de fieltro de su lado y bajo su pie izquierdo)
Joseph Beuys combatió como piloto en la Segunda Guerra Mundial. Su avión se estrelló en Crimea y, a punto de morirse de congelación, fue salvado por unos nativos que lo cubrieron con grasa y fieltro. O eso cuenta la leyenda. Esos dos materiales los utilizará en numerosas ocasiones a lo largo de su trayectoria artística.
Las obsesiones iconográficas las puede sufrir cualquiera. Me explico, que luego mi grupúsculo de lectores considera que no soy clara. Cualquier persona puede tener un icono que se repite en su imaginario a lo largo de su vida, lo que no es otra cosa que la imagen que representa la obsesión. Es un elemento que aparece sin buscarlo, ya que es patológico y derivante de una clara frustración. Si vuelve a la imaginación (ese objeto, ese paisaje, esa persona) es porque no se ha conseguido acabar con él. Hablo de los sueños recurrentes, aunque son más interesantes incluso los que transcurren con los ojos abiertos. Las imágenes que se te cruzan, que no puedes evitar ver mientras lees un libro, viajas en metro o estas en el trabajo intentando aparentar ser una persona equilibrada y adulta.
Aquello que ni la memoria selectiva te ha conseguido borrar.







