Vehículo de los sin hogar
October 31, 2008
El vehículo de los sin hogar es un proyecto del artista polaco Krzystof Wodiczko (1943) realizado en 1988-89 para ser distribuido entre los vagabundos de las calles de de Nueva York (Manhattan, Brooklyn, etc.) y Filadelfia. La elección de estas localizaciones no fue casual. El problema de los homeless se convirtió en un importante fenómeno social en los años 70. En 1988, según el artista, había alrededor de 70.000 personas viviendo en las calles de Nueva York. Estos hombres dormían al aire libre tomando los barrios de oficinas por las noches.
En este contexto Wodiczko diseñó junto con David Lurie unos objetos móviles basados en los carros de la compra que solían llevar los indigentes para transportar sus objetos personales. Serían lugares donde poder dormir más seguros, de las condiciones meteorológicas sobre todo, y donde poder lavarse; unas especie de casa portátil. El artista polaco había estudiado diseño industrial (se graduó en la Akademie Sztuk Pilknych, de Varsovia, en 1968). Antes de la materialización de estos objetos, se realizaron una serie de encuestas a los indigentes para saber las necesidades reales, con lo que no solo fue una unidad compacta para dormir, sino que también contempló el reciclaje, los artículos personales almacenados, la higiene y la seguridad ante ataques inesperados.
Es inherente a la obra la dualidad entre privado y público; son objetos individuales, para que al indigente le fuera concedido ese espacio privado del que carece y a su vez es un objeto que existe para captar la atención de la comunidad. Con ello Wodiczko intenta desviar la mirada del monumento realizado para el ensalzamiento de hombres victoriosos, de hazañas sangrientas, hacia un nuevo monumento vivo, nómada, que deambula por las calles y al que le pertenece ese lugar. Entre 1988 y 1989 el artista realizó cuatro variantes cada una de ellas con mejoras técnicas; todas ellas fueron presentadas, probadas y utilizadas públicamente en Nueva York y Filadelfia.
Este proyecto estaba pensado para funcionar, es decir, más allá de los discursos conceptuales de construcción de metáforas de la dominación del ciudadano en el espacio público, si un viandante ve un vehículo como estos, se fija en el indigente, sin más; percibe algo chocante que le hace concentrarse, pensar, en lo que está viendo. Prueba de que El vehículo de los sin hogar tuvo una cierta efectividad es el hecho de que los vehículos fueran confiscados por las autoridades por atraer demasiado la atención.
Otro punto a destacar es que la materialización del Vehículo de los sin hogar atenta contra la mayoría de lo que se considera arte público, en gran medida institucional. Representa la oposición a todas esas obras que se venden como sociales por estar en las calles, pero que realmente llevan el lastre estético que hace distanciarse del mundo real, de la vida cotidiana, y las hacen incoherentes con el espacio en el que se ubican.







