May 12, 2008
Cuando me bajé del coche, los rujidos del Calderón ensordecieron los del concierto.
Entre dos multitudes te das cuenta de lo mucho que te gustaba Madrid, a pesar de todo.
Cuando me bajé del coche, los rujidos del Calderón ensordecieron los del concierto.
Entre dos multitudes te das cuenta de lo mucho que te gustaba Madrid, a pesar de todo.